Esta mañana, de vuelta a la oficina, me vino a la cabeza una de las cosas que quería tratar la otra noche cuando llegué de puente.
Quizá sea polémica, porque opiniones hay tantas como entes pululamos por este mundo, pero es MI opinión.
Os animo a que me deis mandobles por todos lados en comentarios. Y esta vez sí; prometo contestar a la vuelta del finde…que va a ser la caña: Derby brutal e interesante, y ¡mi Málaga que por fin juega en domingo!, permitiéndonos celebrar la comida navideña de la “
peña de perjudicaos antequerano-malagueños”.
El caso es que había comentado en un post por ahí abajo que me iban a llevar una noche a un sitio de copas de hombres
recatados (o ya catados), y allá que nos fuimos todos guapetones a echarnos unos bailes y unas risas.
Al rato de otear el ambiente y ubicarnos, nos percatamos de la presencia de dos o tres especímenes de los vulgarmente llamados
“viejos verdes” que tiraban ostentosamente (u
ostentóramente que diría el difunto Jesús Gil) de cartera, enseñando un montón de euros y a la caza de las féminas más jóvenes y vistosas, invitando a copas y abriendo fuego a dextrosum.
Enseguida surgió la conversación general de lo patéticos que resultaban los susodichos señores teniendo que “comprar” el ligoteo con billetes, opinión que me apresuré a rebatir vehementemente (el Cutty-Cola ayuda mucho a largar sin miramientos).
Y es que en estos tiempos que vivimos, lo que impera es la ley de la oferta y la demanda.
Y no habría maduros intentando ligar con ´pobres incautas´ a base de chequera, si no hubiese jovencitas dispuestas a desplegar sus encantos con quien a ellas les de la gana, pero a ser posible que las tenga bien provistas de invitaciones, prebendas y paseos en un ´peazo carro.
- Esto es como el timo de la estampita. Le llaman timo, pero el estafador no se la colaría a nadie si no hubiese un listo intentando a su vez sacar el máximo beneficio posible…por lo que al final es una interacción en la que alguien acaba perdiendo.O no.
¿O es que hoy en día una veinteañera que viene a estos sitios es una inocente muhé como nuestras madres, que la única educación sexual que recibían, y mucho era, consistía en la frase de nuestra abuela?
-
Hija, si un hombre señala al cielo y te dice que mires los pajaritos…¡cierra las piernas!.
(A estas alturas una pareja que me conocía menos, y no estaban acostumbrados a mis salidas de pata de banco, ya me miraba como a una apestada)
Y yo seguía erre que erre:
- En el ligoteo al menos nadie pierde. El maduro sin pelo y con barrigota… se va con la top-model del garito, mientras que ella sale como una reina a gastos pagados, alfombra roja, y momentos regalados.
Lo que esté dispuesta a dar a cambio no es cuestión de que los demás lo juzguemos patético, al igual que al vejete menos agraciado. Como mucho podemos pensar que nuestro estilo de vida no es ese, o lo haríamos de otra manera, pero nada más.
En éstas que mis colegas se fueron un rato a hacer el cafre a la pista, y mi menda algo renqueante de un amago de lumbago, allá que se fue un ratito a la barra a observar en solitario a la fauna ibérica, cosa que siempre me ha encantado.
Y aposenté el codo levantando el vidrio, mientras observaba más de cerca a un gachó que me había llamado la atención desde lejos.
Rondaba la cincuentena, pero de físico muy cuidado y nada más que portaba alguna canilla en las sienes... y se andaba trabajando a una morenaza de escándalo. Guapísima de verdad.
Como estaba cerca de ellos pegué disimuladamente la oreja, y como buen ligón le estaba
dando arilleo hablando sobre relaciones hombre-mujer, y algo cercano a los sentimientos (yo ya estaba escorgociá de la risa en mi interior llamándolo
"artistazo" ) mientras que ella, mojándose los labios, contestaba con jijis jajas absurdos y frases casi monosilábicas.
El colega estaba más baqueteao que la muleta de un espontáneo, y percatándose de mi presencia, me miró de reojo (debió clasificarme enseguida pensé: Cuarentona tipo medio, tetas planas, no fornicable… y encima a su bola y en plan sabihonda, totalmente desechable) pero sorprendentemente, al cabo de unos minutos, y en uno de los jijis jajas de la bella, se giró, y me miró alzando los ojos al cielo como diciendo: “¡Señó…que simple es!”
Tuve que hacer un esfuerzo para no jartarme de reir allí mismo, y cuando al poco rato se fueron cogidos del brazo enfilando la puerta y con la promesa del intercambio nocturno, el “Casanova” me saludó con disimulo y con una sonrisa de esas de colega a colega.
…Y sólo me enteré cuando un antiguo compañero del otro lado de la barra me lo dijo, que me había dejado pagada una consumición.
A ese tipo de hombre no se le puede llamar
patético de ningún modo. ¡Menudo negociante!
Sólo quería lo mejor, y si paga por ello…pues él decide. Y Ella también. Ganan los dos.
Pd. Para las últimas románticas como mi menda pero que nos gusta la buena vida...ahí teneis la foto del post.
Por poco más de 12 euros os garantizo que el Larios 12 no tiene nada que envidiarle a la Bombay Sapphire. Y el pack de Navidad viene con copón y con el pelador de cáscaras de lima...que sirve de mezclador si se tercia.