
En fin, ni siquiera se por dónde empezar, así que lo haremos como dios y Perogrullo mandan: Por el principio.
Se me antojaba que iba a ser un buen fin de semana. El dolor del pie remitía, y a partir del día tercero podría moverme por la casa un poquillo. Eso significaba sesión de cocinillas varias, y mucho trasteo con el nuevo P.C...juas.
El viernes por la mañana, mientras hablaba por teléfono con un amigo vi como empezaba a salir agua por la bañera y el inodoro.
¡Venga, Fiebre! Fontanero...y a otra cosa. ¡Las narices!
A las 4 de la tarde, el agua salía por el salón, mi dormitorio, el cuarto del ordenador... y amenazaba con fagocitarme.
Cuando me llamó una de las Cateperris de la oficina, mi ataque de nervios era digno de estudio, angelito mío, ¡qué mal rato le debí dar!
El "Servicio Técnico" que visteis arreglando el aire acondicionado, de viaje.
Sólo me quedaba mi Nacho, que había estado la tarde anterior dejándome el kit de supervivencia. No me hizo falta decirle nada. Fue oir mi tono de voz y volar raudo a mi casa. Eso es lo bueno de los amigos de hace 20 años. Que te conocen metida en un saco.
Viene el del seguro. Echa una mirada de lejos:
- ¡Ejem!...Esto es una avería comunitaria. ¡ Adios muy buenas!
- Pero ¡joputa! (Fiebre pensando...¿te has dignado mirar algo?)
A todo esto, mientras ´mi duende´ llegaba, ya habían subido los vecinos y movieron los muebles del salón ante el inminente desastre.
Comienzan a llamar al timbre. La vecina del bloque adyacente está en la misma situación que yo. (Fiebre sigue pensando...pues sí, jaté. Era comunitario el desaguisado).
Me mareo, no sé porqué.
Decidimos llamar a una empresa de desatoros. Me desmontan el inodoro, ya que la vecina del bloque adyacente decidió, con mi pata tiesa y mi medio nula capacidad de reacción, mandarme el muerto.
Me sigo mareando.
Terminan cerca de las 9. A esas alturas el pobre Nacho (en la foto), llevaba ¡ 4 horas! fregando la casa. He tenido la decencia de poner la más "amable". Las otras son para el seguro. Donde estoy yo (o sea, mi pie), normalmente hay un escritorio.
Me siento. A las once de la noche, oigo ¡glup, glup! Hala! Otra vez.
Que digo yo que si le pagas 200 napos a unos tíos que vienen de urgencia, qué menos que hagan su trabajo de golpe. Pues no. Cita a las 9 de la mañana.
Me sigo mareando.
Sábado mañana:
Desmontaje (otra vez) de inodoro.
Desatoro ¡por fin!, en condiciones... y diagnóstico. Alguien ha tirado un elemento "sólido" por la taza y hay que picar las tuberias.
Al márgen se han cargado mi tubería particular con la máquina de desatorar. Sube la del 2º, sube el del 1º. Me culpan de los males del mundo. Vuelvo a llamar a mi seguro. (Ahora SI son míos los daños...os jodeis).
Se van, recomendando un arreglo urgente. Empiezo a colocar los muebles. A estas alturas, mi pie recién operado presenta en las vendas sospechosas manchas de aguas fecales. Vuelve Nacho y meto el pie en una palangana de Betadine.
Sigo mareada.
Cuando está más o menos todo arreglado hablo con la vecina del bloque adyacente y me comenta que aparte de venir la empresa, ha tenido "la ocurrencia" de verter por las tuberías litros de desatascador industrial. (Japuta...ya sé porqué estaba mareada)
Domingo: Intoxicada. Vómitos varios y debilidad supina. Aquí mi menda, que es alérgica hasta a la lejía, llevaba día y medio inhalando vahos químicos.
Una legión de mini-crías de cucaracha invaden mi casa debido a tanto follón con las tuberías.
Lunes: Busco un titular de Medicina General para que me dé, después de 5 días la baja médica. Todos están de vacaciones. Pasa la mañana y la mitad de la tarde. Recorro consultas particulares, clínicas...
Sobre las 6 de la tarde se me enciende el piloto y me voy a la Rosaleda. De algo me tenía que servir ser socia del Málaga.
Me duele el pie lo que no está en los escritos.
!!!BINGO!!!! La clínica que trata a mis niños tiene un traumatólogo.
Hummmm, ¡qué manos, qué cuidado, qué trato, qué alegría de verano!
La historia del traumatólogo me la reservo, porque ya no sé si es que estoy fatal de moral o es el tío más atractivo que he visto desde...mayo más o menos.
Cuando me dé el alta me cercioro.
Ofú, qué jartura. Me he comprado foie y una botella de cava. No podía más.
Pero hay cosas peores, que digo yo...